Desde mi perspectiva femenina, los hombres son una raza diferente muy difícil de entender para nosotras las mujeres equilibradas emocionalmente.

Para probar esta declaración me gustaría llamar tu atención hacia una peculiaridad masculina muy irritante: se obsesionan rápidamente con algo, ya sea su trabajo, un proyecto (significativo o no), un deporte o un pasatiempo, o un sinnúmero de actividades que los mantienen “muy ocupados”.

Sé que la mayoría de nuestras damas lectoras han asumido que Mike es el marido perfecto. No puedo imaginar qué les dio esa idea. Aquí les comparto una historia real de lo fétido que solía ser. Énfasis en la palabra fétido. 48 años después, finalmente se ha mostrado un poco avergonzado por lo de los conejos muertos, apestosos y desagradables. En realidad nunca lo ha expresado porque decirlo no es parte de su personalidad, pero yo lo sé.

Puedo decirlo por su sonrisa  cuando la palabra “conejo” aparece en cualquier contexto. Ha madurado, pero todavía tiene obsesiones.

El año en que nos casamos Mike estaba obsesionado con la caza de conejos.  Hablaba de ello toda la semana y se preparaba durante varios días. Se pasaba cazando desde el amanecer hasta el anochecer y después pasaba el resto de la semana recuperándose.

Yo, siendo una nueva esposa que había decidido de antemano ser dulce, no quejarme y básicamente portarme maravillosa, intentaba sonreír dulcemente y toleraba el uso indebido hacia su amorosa esposa.

Pero omitiré la parte en la que perdí mi determinación en varias ocasiones memorables.

Para cuando llegaba el día de la caza, Mike ya había pasado no solo los tres días anteriores preparándose, sino también había gastado una buena parte de nuestros ingresos muy limitados preparándose para su riguroso día de caza.

Explicaba que necesitaba una gran cantidad de cartuchos de escopeta calibre 12 y varios de todos los accesorios que vendía la tienda relacionados con la caza de conejos.

El día de la caza yo dormía hasta tarde sabiendo que sería un día largo y solitario. No tenía hijos qué cuidar o para distraerme, no teníamos televisión y la red y los DVDs no se inventarían por décadas.

Se llevaba nuestro único auto y vivíamos demasiado lejos de la ciudad para caminar a cualquier parte, así que estaba atrapada. La caza de conejos era solo en la temporada de invierno, por lo que yo no podía cultivar o hacer otro trabajo al aire libre.

La mayor del tiempo solo trababa de salir al paso y cómo deseaba tener un libro para leer o algo para estudiar.

Aproximadamente una hora después del anochecer, Mike trastabillaba por la puerta congelado, oliendo a sangre, tripas y todo lo apestoso que te puedas imaginar.

Siempre regresaba con una migraña terrible.

Nunca hablaba mientras me entregaba seis u ocho cadáveres rígidos. Yo sabía que con el movimiento de su cabeza me quería decir que hiciera algo apropiado con ellos.

 

Para entonces, los pobres conejos viejos habían viajado colgados de su cadera  la mayor parte del día. Estaban fétidos, asquerosos y repugnantes. Así era exactamente como yo me sentía.

Pero yo era una dama Creada para ser su ayuda idónea en proceso y no iba a dejar que me disuadiera algo tan pequeña como despellejar y limpiar unos cuantos conejos fétidos.

(Otro día trataría de investigar cómo cocinarlos de manera que supieran un poco pasable y no nos enfermaran mucho).

 

 

Después de dos o tres caerías ya me sabía el escenario. Primero tomaba medicamentos para su migraña y luego tomaba un largo baño caliente de tina.

Después de eso, estaba listo para una buena cena pero solo si yo había terminado de limpiar los conejos y si había eliminado el horrible olor de la cocina, de lo contrario, le daban náuseas y no podía comer.

Mirando  estos hechos retrospectivamente, me doy cuenta de que perdí muchas oportunidades de romper su obsesión simplemente asegurándome de que la peste nauseabunda permaneciera en la cocina por días. Bueno, la sabiduría toma tiempo en desarrollarse.

Durante los siguientes dos días yo servía absolutamente al Sr. Migraña mientras se recuperaba y luego el proceso comenzaba de nuevo.

 

Cada año yo estaba segura que se le pasaría su obsesión    por la caza de conejos hasta que finalmente sucedió. Fue entonces cuando se empezó con…  bueno, esa es otra historia.

¿Por qué estoy hablando mal de mi marido sobre algo que hizo hace más de 48 años? Bueno, los recuerdos pueden ser viejos, pero yo también lo estoy y todavía están en mi cerebro tan frescos como el día en que le entregó a su nueva esposa ese primer montón de seis conejos muertos.

La ronda semanal de conejos fétidos hizo surcos profundos en  las áreas de mi cerebro que controlan el olor, el reflejo nauseoso, las manos tratando de limpiar las criaturas inmundas, estudiando recetas para cocinarlas, etc.

Ahora sonrío al recordar esos días de locura; sonrío cuando surge la palabra “conejo” y Mike trata de ocultar su expresión avergonzada y culpable; y sonrío mientras les escribo a todas ustedes, mujeres sensatas.

Quiero que sepan que no están solas en su dilema de tener un marido que está muy obsesionado con algo que no lo deja hacer lo que debería estar haciendo cuando debería hacerlo.

Seamos realistas: la mayoría de los hombres son presos de obsesiones porque aunque sean buenas obsesiones, siguen siendo obsesiones.

Estas obsesiones se dan en muchas formas. Algunas son  malas (no abordaré éstas), pero la mayoría de las obsesiones son solo una expresión del hombre de conquistar y dominar su entorno.

Privados de un entorno donde puedan enfrentar desafíos en el mundo real, muchos hombres recurren a mirar a alguien más conquistar el campo de los deportes. Saben los nombres y los logros de los hombres que jugaron hace años. ¿A quién le importa?  A ellos.

A algunos hombres les gusta arreglar autos. Autos viejos, camiones grandes, autos elegantes, camionetas extrañas y hasta tractores. A mí me daría vergüenza. Pero a ellos no.

A otros hombres les gusta entrenar animales, generalmente caballos. Esto me parece más “normal”, pero no mucho. Todavía está cerca de parecer ser una chiquillada.

Algunos hombres se dedican a la caza y a la pesca. Los chicos del campo donde vivimos son en su mayoría de esta adicción, por lo que me parece casi normal.

Y luego están esos hombres a los que les gusta trabajar. El trabajo es un deporte, el trabajo es un desafío, el trabajo es divertido. No necesariamente quieren dirigir la empresa; solo les gusta ver que su contribución haga la diferencia.

Son los promotores e impulsores. Tienen ideas y les gusta correr con ellas y hacer que las cosas sucedan a lo grande sin importar cuánto se sacrifiquen. Ven que lo que hacen mejora la vida de un gran número de personas. Ahora, este tipo de hombre me parece estable. Por desgracia, Mike nunca estuvo en esta categoría en particular.

¿Se me ha escapado la obsesión de tu marido? Bueno,  siéntete libre de escribir tu propio párrafo. Estoy segura de que hay miles de otras cosas extrañas que captan las mentes y los corazones de los hombres.

No es que tu marido tenga una enfermedad y sea anormal. Casi todos los hombres que conozco están o han estado afectados en algún momento por este trastorno obsesivo-compulsivo.

Esto debería sonar familiar, debiera darte la idea de que   es algo natural en los hombres.

El instinto del hombre podría haberse puesto allí por varias buenas razones. La supervivencia a menudo ha dependido de que los hombres sean obstinadamente determinados.

Miren cómo un hombre corta leña y la apila para el invierno, o cómo comienza un proyecto de construcción y trabaja día y noche como si su vida dependiera de ello.

Puede ser una cosechadora agrícola que debe arreglarse para levantar la cosecha, o simplemente una motocicleta que está reparando en el garaje, pero se ve obligado a ignorar el reloj y todas las cosas y personas a su alrededor hasta completar su trabajo.

Es la manera de ser de los hombres, es necesaria en tiempos más difíciles y desafiantes, pero a menudo fuera de lugar en nuestro mundo moderno.

Hoy en día, los hombres se ven obligados a funcionar en culturas donde el instinto de supervivencia no es tan necesario, pero eso no hace que desaparezca.

Por supuesto, la Escritura enseña que un hombre necesita aprender  moderación, pero debe aprenderla de Dios, no de su esposa.

Si Dios dio este instinto a los hombres, entonces debe haberles dado a las mujeres los medios para tener una reacción femenina que sea a la vez ingeniosa y constructiva.

La gran pregunta es ¿cómo respondemos de manera positiva y creativa como esposas estables, trabajadoras y dedicadas a la familia a lo que nos parece un desequilibrio masculino poco saludable?

Este modo de sentir crítico a menudo hará que las mujeres se ofendan personalmente. En el curso natural de las cosas, cultivaremos sentimientos que nos hagan criticar y sentir lástima de nosotras mismas.

Este artículo está escrito para recordarnos que podemos y debemos cambiar nuestro pensamiento apestoso independientemente de las cosas apestosas que nos tocan.

Descubrimos en el libro Create a Better Brain through Neuroplasticity  [Crea un mejor cerebro por medio de la neuro-plasticidad] (No está disponible en español) que mantener una actitud positiva puede evitar que nos convirtamos en la Mujer loca que describí en mi libro Creada para ser su ayuda idónea.

Hasta las mujeres que no aman a Dios ni se preocupan por complacerlo saben que no es poca cosa obsesionarse en cosas negativas.

 

El cerebro en realidad cambia la estructura física cuando vivimos en amargura, en autocompasión y otros pensamientos negativos.

Estos sentimientos y emociones negativas son responsables de segregar hormonas destructivas (neurotransmisores) que reestructuran el cerebro,  tornándonos mentalmente débiles y desequilibradas emocionalmente.

 

Lo loco viene de alguna parte. El daño físico en el cerebro se puede ver en un escáner. La obsesión de nuestro marido o incluso su egoísmo no es lo que daña nuestro cerebro; nuestra respuesta es lo que segrega los destructivos neurotransmisores.  Una vez que comienza el ciclo cerebral, es difícil reprogramar.

Desafortunadamente, cuando las cosas no salen como queremos, parece ser una respuesta común de las mujeres usar sufrimiento (a menudo sufrimiento profundo) con el objetivo final de hacer que el marido sienta vergüenza y remordimiento  como una forma de ganar algo de control sobre él. Este tipo de venganza no conseguirá su afecto o cumplimiento, al menos no del tipo que deseamos.

Si bien nuestro pensamiento apestoso está drenando lentamente nuestro cerebro, también está matando  nuestro matrimonio un golpe a la vez.

Independientemente de la obsesión o del pecado de tu marido, rechaza las respuestas negativas y destructivas. Simplemente no lo hagas.

Otro enfoque común es la ira. Yo misma lo he hecho. Me refiero a una verdadera ira incluyendo rabietas, patadas y hasta lanzar piedras y amenazas de “más te vale que te comportes o si no”… ¿O si no QUÉ? ¡Ni siquiera se te ocurra! Corta eso de raíz.

Hasta intenté alejarlo de sus obsesiones con mi lado más dulce. Lo distrajo por unos minutos pero luego volvió a concentrarse en su obsesión del momento. Esta táctica es creativa y funciona a veces, así es que vale la pena intentarlo. Desafortunadamente, nunca mantuvo a Mike alejado de sus conejos fétidos. Simplemente me irritó más que nunca.

Luego está la idea de hacer que se obsesione con algo por lo que tú quieres que se obsesione, como comenzar su propio negocio o un ministerio.

A la mayoría de las damas les encantaría que su esposo se obsesionara con la familia. Ni te hagas ilusiones.

Algunas mujeres quieren que sus maridos se muden a un área rural, se involucren en la crisis política más reciente u otra docena de cosas que leemos regularmente en nuestras cartas.

No importa qué tan válidos sean tus sueños, tu marido  no se puede obsesionar con tu obsesión. No está en su naturaleza. Mientras más pronto aprendas esto, más felices serán los dos.

¿Qué debes hacer? Simple: Haz algo útil con tu vida. Parece el único remedio. El problema es que cuando se le pase la obsesión del momento, querrá que estés allí para servirle y si estás demasiado ocupada para ser su ayuda idónea,  entonces lo que estés haciendo no será bueno. Triste, ¿no?

¿Entonces, cuál es la respuesta? ¿Cómo se mantiene una mujer amorosa, amable y cuerda cuando su marido pasa gran parte de su vida obsesionado?

Yo cosí, hice jardinería, envasé, enlaté, horneé pan, eduqué a mis hijos en el hogar, asistí en partos y una docena de otras actividades mientras mis hijos crecían, pero aún así hubo momentos en que mi cerebro simplemente quería más. Necesitaba encontrar mi propia obsesión.

Encontré una solución para mí, pero no funcionaría para todas las mujeres. Trabajé con Mike, aprendí a disfrutar su tipo de trabajo y su pasatiempo y estudié cuando no podía ser parte de su obsesión.  Me encanta aprender, así que aprender se convirtió en mi  cómplice. Iba a la biblioteca y sacaba libros sobre muchos temas diferentes. Estudié mucho durante esos días; me supongo que es cuando comenzó mi amor por la investigación. Una vez compré un curso universitario anticuado de casetes y libros sobre el tema de administración de negocios y mercadotecnia.

Estudié como si fuera a tomar un examen sobre el tema. Cuando la obsesión anual de Mike de aprender a escribir a máquina y escribir un libro sobre el entrenamiento infantil dio como resultado la publicación Para entrenar a un niño, yo ya sabía muy bien todo el proceso editorial como si lo hubiera estado haciendo toda mi vida, así que cuando lanzamos nuestro primer anuncio, el libro se convirtió en un éxito de la noche a la mañana.

Así es como ya sabía también cómo administrar un negocio cuando Dios abrió la posibilidad de No Greater Joy Ministries. Cuando estudiaba era solo una diversión para mí, pero Dios puede usar cualquier cosa que aprendas. Trata. ¡Puede que descubras que te encanta aprender!

Un tema que todas las mamás deben perseguir es un régimen alimenticio y la salud. Es fundamental para el bienestar de tus hijos y más adelante en la vida para ti misma y para tu marido. Yo soy el médico de cabecera de mi marido.

Tengo una amiga que tiene diez hijos en edad escolar que usa su tiempo libre para ministrar a otras mujeres en las redes sociales. Tiene un seguimiento de más de 1,000 mujeres y les enseña cómo ser el tipo de esposa como Dios manda. No, ella no es una esposa perfecta (¿quién lo es?) No tiene antecedentes impecables ni ha sido salva por mucho tiempo, pero su corazón está enfocado en esa dirección,  así que va para allá rápidamente. Es justo lo que a Dios le gusta usar para ayudar a los demás. Tiene un verdadero don para ver la verdad y saber cómo servir a los demás.

Lo que Dios está haciendo a través de ella es hermoso de contemplar. Muchos matrimonios, y por lo tanto familias, se han salvado por su “ministerio de lado”. Yo recibo un sinnúmero de buenas ideas al escuchar cómo enseña  a sus “chicas”.

Hay otra mujer joven que conocemos que comenzó un negocio de ropa modesta que promocionó en las redes sociales. Ella ya había estudiado fotografía, lo que fue una ventaja para su nuevo negocio y luego sabiamente hizo una inversión muy pequeña en mercancía.

Ahora, tres años después contrata a otras personas para administrar su negocio próspero, ya que está muy ocupada con un número creciente de hijos.

Entonces esta tarde, mientras le lee a su hijo pequeño y amamanta a su recién nacido en la comodidad de su hogar, está siendo bendecida con un ingreso regular debido a un negocio que estableció cuando era una joven recién casada.

Hay temporadas en la vida. No sé en qué etapa estés, pero sí sé que si las obsesiones de tu marido te vuelven loca y te hacen sentir frustrada e indefensa, entonces este artículo es para ti.

No estás indefensa y estás perdiendo TU tiempo esperando qué él se componga. Se te ha llamado a ser una dama de Proverbios 31 y eso no incluye a tu marido en lo absoluto.

Ahora sabes POR QUÉ Dios nos anima a las damas a ser una esposa de Proverbios 31. Este tipo de esposa trabaja con sus manos y es una mujer íntegra. Es generosa y amable; no usa a las personas para progresar y es una mujer de negocios honesta y trabajadora.

Lee el capítulo y piensa en cada verso; encuéntrate en él y persigue lo que sabes hacer mejor.

Mientras tu loco marido trabaja, juega o ministra mucho, por mucho tiempo y sin parar, tú puedes convertirte en una empresaria sabia y exitosa y ver cómo se multiplica el fruto de tus manos en un ministerio, en los negocios o incluso en el mundo de la política.

¿Cuál será tu solución para tus conejos fétidos?