Por Debi Pearl

¿Fuiste creada para ser su ayuda idónea? No SU (de Jesús), sino que “su” ayuda idónea (de tu marido)… ¿La ayudante de un simple hombre caído? Si eres una verdadera creyente en Cristo, si realmente quieres servir y honrar a Dios y si tienes temor de la Palabra de Dios, entonces sabrás que tu voto matrimonial es ciertamente sagrado. Independientemente de los defectos de tu marido; independientemente de tu motivación para ser la ayudante de Dios y ayudarle según te sientas guiada; independientemente de tu falta de satisfacción personal en la dirección en la que él guía a la familia, la voluntad primordial de Dios para ti, la razón por la que fuiste creada y te convertiste en una de las dos partes en la unión de ustedes dos, es para que puedas desempeñar el papel de ayudante de tu marido. Tu función no es ayudar siendo su madre o su brazo ejecutor, o el Espíritu Santo convenciéndole de su pecado, sino una ayudante en lograr su visión de la vida, sin importar cuán pequeña o  insatisfactoria sea esa visión. Cuando él entra a la casa y le sonríes, tu sonrisa es un honor para Dios. Si estás casada con un fulano egoísta que no vale nada, tu sonrisa puede ser un sacrificio, pero eso la hace aún más un servicio a Dios. Tu llamado en la vida es aprender a escucharlo con toda alegría, hablar de sus proyectos, planes, ideas e ilusiones en lugar de dirigir la conversación hacia tus intereses, necesidades y sueños.

Tu vida debería estar dedicada a ayudarlo a desarrollar todo su potencial por más limitado que sea.

El día que hacemos nuestros votos, todas pensamos que seremos una esposa alentadora y amorosa. Si fuera fácil ser una excelente ayuda idónea, todas tendrían un matrimonio maravilloso. Las probabilidades están en nuestra contra porque la naturaleza está en contra de nosotras, la cultura está en contra de nosotras o nuestros intereses egoístas son contrarios a los intereses de Dios. Ser una ayuda idónea ordenada por  Dios no se da naturalmente. Es un trabajo y sacrificio de deber. Traemos al matrimonio los muchos años de condicionamiento negativo.

Las niñas pasan años observando a sus mamás deshonrar a papá. La televisión, el cine y la cultura moderna están condicionando a la siguiente generación de jóvenes a una mayor deshonra. Las novelas de romance fueron escritas por mujeres que describen hombres ficticios que son gloriosamente sensibles y absurdamente masculinos. Estos personajes ficticios y tramas distorsionan la realidad de forma irrazonable y a menudo nublan lo que una joven espera del marido común y corriente. Las jóvenes cristianas llegan al matrimonio determinadas a ser la ayuda idónea que Dios define en su Palabra, pero luego descubren que el marido no es el héroe súper espiritual y romántico que debería ser y se erige un muro de frustración  cuando nuestros planes se ven frustrados. Nuestro marido se convierte en un cautiverio que nos impide ser lo que sabemos que pudimos haber sido y nos volvemos como la persona que tanto nos desagradaba cuando éramos jóvenes y mirábamos la vida a través de la ventana colorida de la esperanza.

Obviamente Dios estableció las reglas por varias razones; aún tengo que aprender muchas de ellas (y ya estoy vieja). Una muy buena razón es para mantener el orden. Alguien tiene que ser el líder y el otro el seguidor. Es una lástima que el mejor y el más capaz no sea el líder, pero como en cualquier compañía o corporación, el presidente no es necesariamente el más hábil. A menudo, el segundo violín toca la mejor melodía mientras que el primer violín se lleva el mérito. Dos jefes son una catástrofe, especialmente si los jefes no están de acuerdo. Con la confusión viene el desorden, la falta de reconocimiento por la ley y luego la rebelión (generalmente la de los niños). Dios también estableció las reglas para sacar lo mejor tanto en el hombre como en la mujer. Él nos creó. Él conoce nuestra mente. Él entiende cómo funcionamos, cómo podemos crecer y ayudar mejor y qué nos hará amoldarnos más a su imagen, Y al final, cómo podemos lograr lo máximo para la eternidad. Él ve el panorama completo. Dios creó a los hombres con una NECESIDAD. Dios nos dijo que NO era bueno que el hombre estuviera solo. Dios llamó a la mujer la “ayuda idónea”. Los hombres fueron creados para necesitar una ayudante, una porrista, quien lo escuche, quien lo sane, así como una serie de otras cosas que solo una buena mujer puede proporcionar. Todo esto es como un bálsamo para el alma de un hombre. Lo ayudan a crecer, lo hacen más fuerte, mejor, más amoroso y le proporciona las armas para que se convierta en todo lo que Dios desea. Los hombres son hijos caídos de Adán y como tales son totalmente egoístas. Que yo sepa, la mayoría de los hombres son carnales y dados a apetitos animales.

Algunos hombres son tan crueles que independientemente de lo que haga una esposa, seguirán siendo crueles. Pero todos los hombres insatisfechos, sean malos o buenos, están confundidos. Muy dentro de ellos, muchos de estos hombres confundidos realmente quieren atesorar a sus esposas, pero batallan. Batallan porque fueron creados para que se les honre, obedezca y para tener una ayuda idónea que los ayude a realizar sus sueños. La falta de una ayuda idónea adecuada afecta a los hombres de las maneras más extrañas; casi como la falta de nutrición o como una enfermedad que debilita el cuerpo causando que fallen los órganos o las extremidades, así las diferentes partes de un hombre fallan cuando carecen de una buena ayuda idónea. Algunos hombres simplemente nunca maduran, por lo tanto se siguen portando como niños tontos toda su vida. Otros hombres pasan sus vidas frustrados (aparece como enojo), lo que altera su capacidad para acabar lo que empiezan. A menudo, los hombres que no tienen una ayuda idónea alentadora se desaniman y carecen de todo impulso para lograr el éxito. La gran mayoría de estos hombres agobiados simplemente pierden interés en sus esposas (y finalmente en sus hijos).

¿Cómo le explica un hombre a su esposa que solo desea que ella lo escuche compartir sus sueños y aspiraciones e incluso quiere que ella disfrute escuchar sus ideas impulsivas? Los hombres no pueden describir lo que falta en sus vidas. Es una sensación, un río profundo de necesidad que no tiene nada que ver con lo físico. Anhelan a alguien o algo y cuando no lo encuentran en su mujer,  entonces buscan satisfacción en el éxito, en otras personas o en entretenimiento. Llegará el momento en que ya no buscará a su ayuda idónea para satisfacer esta necesidad dada por Dios.

Naturalmente esto resultará en que él pierda interés en la persona que fue creada para satisfacer esta necesidad. Esta falta de interés hacia la esposa puede manifestarse en el hombre que pasa largas horas en el trabajo, participa en otras actividades y/o incluso se revela en que el esposo tiene falta de interés sexual en su esposa. Al igual que el cuerpo necesita vitaminas, minerales y ejercicio para crecer fuerte y sano, el alma de un hombre fue hecha para necesitar una ayuda idónea que proporcione alimento para el alma llamado aliento. Dios estableció el patrón del matrimonio para el bien del hombre y de la mujer.

Cuando las necesidades del alma del hombre se satisfacen a través de su mujer, él la NECESITA para estar contento. Su necesidad por ella hará que él ansíe su atención.

La buscará como su amiga. Querrá complacerla. La atesorará. Deseará complacerla de manera íntima. Le conviene cuidarla porque es muy necesaria para su alma. Es la manera de ganarse su corazón.

Una ayuda idónea no es primordialmente la cocinera, la que limpia o incluso la madre. Cómo COMPLACER a su marido es el ministerio primordial de la ayuda idónea. Si cocinar de manera saludable, ser una ama de casa estupenda, o incluso estar involucrada en algún ministerio (aun cuando las personas REALMENTE se salvan) interfiere de CUALQUIER manera con tu primer y principal ministerio de complacer a tu marido, entonces no estás complaciendo a Dios. Así es que lee de nuevo Creada para ser su ayuda idónea. Busca todos los versículos y márcalos en tu Biblia con un color especial. Pídele a Dios que te convierta en la mujer que él quiere que seas. Deja las actividades adicionales que te han hecho estar demasiado ocupada para recordar tu primer amor. POR FAVOR, no digas: “Ya lo intenté y no funcionó”. Deberías obedecer a Dios por ser Dios.

Una gran parte de nuestro ministerio ha sido tratar de arreglar, a veces de manera inútil, lo que está tan destruido que es como tratar de reconstruir una taza hecha añicos. La mayoría de las mujeres dicen que el divorcio les sucedió inesperadamente. Llegan un día y su marido “piadoso” ha empacado sus maletas y se ha ido.

Al principio, la esposa se siente casi aliviada de que se haya ido porque la tensión subyacente ha terminado, pero pronto entran en juego la vida de soltería, las largas noches, los niños trastornados emocionalmente y la tensión entre los miembros de la familia. Estar sola no es tan bueno como dicen.

Lobos están buscando mujeres solitarias con niños lindos y pronto estarás tan cansada de estar sola que considerarás a un hombre a quien rechazó otra mujer y que como hombre, es la mitad del marido que despreciaste. Estar sola es una frase fea, una deshonra para Dios. No importará lo mal que todos piensen de tu marido por dejarte por otra mujer… estar sola no es lo que quieres. Estar sola comienza mientras estás casada. Tú cierras la puerta poco a poco: ninguna sonrisa de bienvenida; ninguna comida preparada para él cuando llega a casa después del trabajo; ninguna palabra de aliento; escuchas sus ideas y sueños a la ligera; estás muy ocupada corriendo a ayudar, a juegos, a tomar clases, o lo que sea que te impida ser su alma gemela.

… continúa en el artículo de Mike, “El matrimonio es la escuela de refinamiento de Dios”