A diario leo muchas cartas de mujeres que están teniendo problemas en su matrimonio. También recibo cartas de mujeres que testifican de la victoria que han recibido y la sanación que ha ocurrido.

He desarrollado gran perspectiva  al leer estos testimonios de éxitos y fracasos. Mi esposo y yo hemos escudriñado las Escrituras para encontrar respuestas a los muchos problemas domésticos que se nos presentan. Las causas de los fracasos matrimoniales son muchas y variadas. No hay una sola causa o problema único. El hombre tiene la culpa tanto como la mujer, pero casi siempre es la mujer la que busca respuestas. Los hombres simplemente se van a trabajar y aprenden a vivir con el problema o huyen de él. Las mujeres preguntan: “¿Qué puedo hacer para reparar mi matrimonio?”  Yo soy una mujer. Los hombres generalmente no me piden consejo, que es como debería ser. Así que me dirijo a las mujeres, por lo cual se me acusa a menudo de ser parcial. Las mujeres preguntan: “¿Por qué siempre culpas a las mujeres? ¿Qué pasa con los hombres?” Así que les digo a las mujeres: No pueden cambiar el 100% de su matrimonio, pero sí pueden cambiar el 50% y eso puede mejorar su matrimonio un 200%. Nuestras lectoras son un grupo único. Tienen mentalidad espiritual, van a la iglesia, creen en la Biblia, en su mayoría, educan a sus hijos en casa, y en perspectiva, son muy centradas en la familia. Este perfil se presta a varias fuentes únicas de irritación en el matrimonio. Sus cartas y testimonios nos han permitido identificar uno de los problemas más comunes de parte de la mujer. Es el espíritu de Jezabel. Cuando el nombre Jezabel viene a la mente, la mayoría de nosotros vemos la cara maquillada de una mujer vestida de manera seductora mirando a los ojos de un hombre que carece de sentido común. La Biblia presenta a Jezabel desde una perspectiva diferente. Apocalipsis 2:20 dice que Jezabel “se hace llamar profetisa” y que los hombres la recibieron como maestra. Esto fue dado como una advertencia a la iglesia. A la que has recibido como una maestra llena del espíritu viene a ti en la gran tradición de Jezabel. Hemos observado que muchas esposas han impedido su mitad del matrimonio al asumir el liderazgo espiritual del hogar.

A ellas les gustaría enseñar a su marido. Sin embargo considera 1 Cor.14:33-35: “…vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley lo dice. Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos; porque es indecoroso que una mujer hable en la congregación”. Fui a 1 de Reyes para ver lo que tenía que decir la Biblia sobre esta mujer Jezabel. Lo primero que noté fue que Jezabel era más religiosa que su marido. Era intensa espiritualmente. La Biblia dice en 1 Corintios 11:3: “Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo”. Como mujer, nuestro lugar está bajo nuestro esposo, especialmente en el ámbito espiritual. Cualquiera que sean nuestras circunstancias, cuando tomamos el liderazgo espiritual, hemos abandonado nuestro lugar de debajo de nuestra cabeza. Hemos tratado de reorganizar el lugar designado por Dios para nosotras. Ya no estamos en la voluntad de Dios. Lo segundo que observé fue que Acab era volátil emocionalmente e inestable. ¿Tu marido es propenso a retirarse? ¿Está amargado, enojado o deprimido? Cuando una mujer toma el liderazgo, ella está desempeñando el papel masculino. A menos que el esposo luche contra ella por la supremacía, él debe asumir el segundo lugar. Y los hombres que se ven obligados a someterse espiritualmente a su esposa tienden a estar enojados y a retirarse como Acab. La tercera cosa que noté fue que ella usaba el estrés emocional de Acab para ganarse su cariño, una manera extraña de dominar al esposo. Jezabel manipuló y acusó a un hombre inocente y luego lo mandó asesinar para que Acab pudiera tener el viñedo que quería. Acab permaneció con su cara contra la pared y la dejó hacer sus oscuras maniobras. Hoy, si la mujer está dispuesta a desempeñar el papel de su esposo en dirigir a la familia, él perderá su deseo natural de asumir la responsabilidad. En el papel dominante, la mujer se agota rápidamente emocional y físicamente. Dios nos hizo el vaso más frágil. Si te encuentras en este estado de agotamiento, entonces es probable que estés cargando una carga que no fue hecha para ti. No te corresponde presionar a tu marido para que cumpla con su deber de ser espiritual. Debes vivir con alegría en el contexto que él proporciona. La cuarta cosa que me llamó la atención es que la mujer de Acab podía manipularlo fácilmente para conseguir sus objetivos. Jezabel lo usó para erigir imágenes como ayudas para adorar bajo sus propios profetas y para matar a los profetas de Dios. A menudo, el esposo se involucra en la iglesia, no porque Dios lo haya llamado, o porque quiera hacerlo de corazón, sino porque está tratando de complacer a su esposa y está tratando al menos de VERSE espiritual. Cuando el esposo asume un papel espiritual ante el llamado de su esposa, se vuelve vulnerable a la guía de ella en ese papel. Esto va en contra de la naturaleza y a menudo causa conflictos en la familia y en la iglesia. Acab eligió no darse cuenta cuando su mujer trabajaba detrás de la escena. Muchos maridos fingen no darse cuenta cuando ven que su esposa se sale del rol que Dios le dio. Estos hombres prefieren no tener que lidiar con la ira fría como la piedra que recibirían de su esposa si ofrecieran alguna resistencia. ¿Lo has vivido y lo has hecho? Jezabel sabía que no era la cabeza legítima, así que invocó al nombre de su esposo para darle autoridad a su propia palabra. ¿Has dicho alguna vez: “Oh, mi marido no me dejaría hacer eso” cuando sabías en verdad que realmente no le importaría? Es una manera de ejercer control y parar a quienes te cuestionarían. Cuando la mujer hace esto, detiene cualquier ministerio que Dios tenga para ella. Jezabel estaba profundamente preocupada por los asuntos espirituales y tomaba medidas para ayudar a promover a sus líderes espirituales. En el proceso, provocó a su esposo a destruir a aquellos quienes tenían autoridad espiritual que no le gustaban. ¿Alguna vez has influido en tu esposo para que piense mal de los que tienen autoridad porque no te gustaba algo de ellos? Cuando una mujer llega a este punto podría de una vez firmar su nombre como “Jezabel”. Dios tiene un plan para las mujeres. Reveló Su voluntad en muchos versículos en órdenes claras y concisas. Él ofrece una imagen reveladora de lo que aborrece en una mujer presentándonos a Jezabel y luego reafirmando en el Nuevo Testamento qué era exactamente de su carácter que Él consideraba tan despreciable. Revela Su voluntad de manera positiva en las historias de las mujeres a quienes Él honró. La historia de Rut habla de una muchacha que había conocido la tragedia, la pobreza extrema y el trabajo duro y servil, sin embargo mantuvo una actitud positiva, agradecida y sumisa. Dios bendijo a Rut porque el propio éxito y felicidad personal de ella no eran la fuerza impulsora en su vida.

Ester es la historia de una joven que perdió a toda su familia y fue llevada a la fuerza para convertirla en la esposa de un hombre mayor que ella, divorciado y pagano. Fue puesta (por decreto de su marido) en peligro de perder su propia vida así como la vida de todo su pueblo. Sin embargo, superó sus circunstancias y su miedo para honrar a su marido. Las Escrituras enseñan que cuando su esposo escuchó su súplica sincera presentada con graciosa dignidad, ella se ganó su corazón y él a su vez, salvó al pueblo de Ester. Dios usó a Ester porque la voluntad de Dios era más importante para ella que su propia realización. Proverbios 31 define a la mujer virtuosa. Ella NO es una mojigata tímida y muda. Es segura de sí misma, trabajadora, creativa e ingeniosa.

Usa su tiempo sabiamente y contribuye al ingreso familiar. Su virtud principal es que el corazón de su esposo está en ella confiado. Dice que le hará bien y no mal todos los días de su vida. Es decir, que él le puede confiar sus pensamientos y sus sentimientos sin temer nunca que ella pudiera usar el conocimiento privado que tiene de él para lastimarlo de ninguna manera. Algunos hombres guardan su distancia de su esposa porque si se revelan a sí mismos, su esposa lo usará en contra de él cuando esté de mal humor. Si este pasaje se hubiera escrito desde nuestra perspectiva moderna, la habría exaltado por tener un “tiempo de silencio”, tiempo de oración, tiempo de comunión y habría proyectado la imagen de una guerrera de oración, maestra o consejera. Ninguno de esos conceptos ni siquiera se menciona en todos los perfiles bíblicos de mujeres justas, incluyendo Proverbios 31. La mujer de Proverbios 31 está ocupada ayudando a su esposo a tener éxito. Está demasiado ocupada siendo productiva para ocupar su tiempo siendo la conciencia de su marido. En nuestra cultura hemos perdido la comprensión clara de lo que constituye una mujer virtuosa. Hemos aceptado el concepto moderno de la mujer “espiritual” que circula en el ámbito del poder religioso y hemos olvidado que Dios no ve a la mujer en esta misma luz “gloriosa”. Lo que nosotras pensamos ser espiritual, Dios lo cataloga “Jezabel”. “ Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.” (Isa. 55:8)

Para llegar a ser una mujer justa que cosecha los beneficios de que nuestro marido nos adore, debemos seguir los principios de Dios de la feminidad y rechazar totalmente la tendencia de Jezabel. Dios estableció unas cuantas reglas simples que se deben seguir porque son consistentes con nuestra naturaleza femenina y la naturaleza de los hombres. Aunque femenino, fue el ejemplo virtuoso, humilde y audaz de Rut lo que causó que Boaz la amara y la admirara. Fue la sumisión de Ester a este principio lo que ganó el amor y el aprecio del Rey por ella como mujer y como su reina. Estas mujeres se mostraron femeninas y adorables en medio de circunstancias extremas. Dios las honró a con el favor de los hombres en sus vidas. El dominio y el control siempre son masculinos. Es una cosa hormonal. Es la forma en que Dios diseñó la naturaleza masculina. Es importante que una mujer entienda que tiene que ser femenina (desprovista de dominio y control) para que su hombre la vea como su contraparte exacta y por lo tanto, responda a ella de manera protectora, con amor y gentileza. Dios nos diseñó, así que Él sabe lo que necesita nuestro esposo para funcionar apropiadamente en su rol como hombres que atesoran a la mujer en su vida. Por naturaleza, los hombres necesitan honor (esto incluye no cuestionar sus decisiones). Necesitan respeto (tratarlos como si fueran sabios). Necesitan reverencia (admirarlo diariamente como un hombre que está logrando grandes cosas). Que se les acepte por quienes son, por lo que son y tal como son. Los hombres necesitan sentir que están al mando y que están haciendo un buen trabajo. Una parte importante del hombre que Dios le ha dado es el instinto de darle placer a su esposa. Si la mujer ha de ser atesorada grandemente, ella elegirá encontrar placer en el cuidado de su marido y en la forma en que él se presenta a sí mismo. Todas estas características son necesidades masculinas básicas. Fuimos creadas como la ayuda idónea para el hombre con el que nos casamos satisfaciendo así quién y qué es él. Esta es la voluntad de Dios para nosotras como mujeres. Cuando nosotras  obedecemos a Dios al responder a las necesidades de nuestro esposo, estamos adorando y honrando a Dios. “…y tampoco el varón fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón”. (1 Corintios 11:9)

Dios te creó para satisfacer las necesidades masculinas básicas de tu esposo. Solo en ese rol encontrarás paz y harás que tu marido te responda con adoración amorosa. Este papel de sumisión es totalmente femenino. Es la contraparte exacta de sus necesidades masculinas. “Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él”. (Gen 2:18). La mujer que critica a su marido por ver demasiada televisión ha dejado de honrarlo. Cuando la mujer trata de controlar áreas de su vida juntos porque cree tener razón está usurpando la autoridad de él y se está enseñoreando sobre él. La mujer deprimida y descontenta que siente que su esposo no satisface sus necesidades está deshonrando a Dios. Los sentimientos heridos son una forma de controlar. El silencio y el retiro emocional son formas feas y destructivas de controlar tanto a tu esposo como a tus hijos. La ira, la enfermedad, el agotamiento e incluso el miedo, todos se usan para controlar a quienes te importan. Algunas mujeres controlan a su marido al tener hambre espiritual intensa. Jezabel viene disfrazada de muchas maneras.  Hay muchas formas diferentes y sutiles de controlar y dirigir a tu esposo. Una de las formas de tomar el control es decirle que deseas que él sea el líder espiritual en el hogar y luego hacerle saber que estás esperando para seguirlo. Puedes dirigir desde atrás simplemente aclarando tu garganta en el momento adecuado. Muchas madres agradables que educan en el hogar son las líderes espirituales en sus hogares. Juegan el papel masculino espiritualmente. Cómo debe afligir esto al Espíritu Santo de Dios. A menudo, la excusa es que no podemos servir a dos amos y como nuestro esposo es carnal, tenemos que tomar el terreno más alto. Como Eva, estamos tan engañadas.  “… y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión”. (1 Tim. 2:14) El hombre no puede atesorar a una mujer fuerte que ha expresado su disgusto hacia él y que se está resistiendo hasta que cumpla el ideal de ella. Dices que él debería tener el amor de Cristo. ¿Es eso lo que quieres? ¿Quieres que tu esposo tenga que buscar un poder sobrenatural únicamente para encontrar la manera de amarte? Lo que la mayoría de los hombres atesoran en su esposa es el recuerdo de cuando el amor era libre, divertido y sin exigencias—el tiempo cuando ella le sonreía con una mirada dulce y femenina que decía: “Creo que eres maravilloso”. Era tan femenina entonces y tan mujer. Era un tiempo en el que él quería abrazarla solo porque ella era suya, un tiempo en el que él quería darle todo. Un recuerdo vago  lo mantiene esperanzado. Él está tan decepcionado en el amor como tú, quizás más. Él está igual de solo. Simplemente llena su soledad haciendo cosas que lo distraen de la realidad del vacío que sabe que está ahí pero que no sabe cómo arreglarlo. Su ayuda idónea no está contenta con él. Es un fracasado. El primer mandato que Dios le dio a la mujer fue: “Tu deseo será para tu marido y él se enseñoreará de ti”. (Gen. 3:16) ¿Deseas a tu marido? ¿Lo deseas como hombre? ¿Vives para complacerlo? ¿Él se enseñorea de ti? Esta es la voluntad de Dios. Ser una Jezabel es un papel activo: controlar activamente, hacer nuestras propias cosas activamente. Ser una Rut o una Ester es igual de activo. Es una decisión que tomamos cientos de veces cada día cuando elegimos honrar a nuestro marido con alegría. La recompensa de Dios es sin medida. Los hombres son como la arcilla en las manos de una mujer en quien le pueden confiar su corazón. Un hombre, perdido o salvo, responde a una mujer que lo honra. Cuando una mujer mira a su esposo con cara llena de risa y deleite, él esperará con ansias estar con ella. Él querrá escucharla si con su voz expresa palabras de agradecimiento y gozoso reconocimiento. Si sus acciones rebosan de servicio y creatividad, y si ella tiene buena voluntad hacia él, él se sentirá atraído por ella como una abeja a la miel. Este tipo de mujer es del todo femenina. Ella es lo que Dios creó y le dio a Adán. En lo profundo de nuestro corazón todas queremos lo mismo. Todas queremos que nos ame y nos atesore. Todas clamamos con lo más profundo de nuestro ser que nuestro esposo nos atesore en su corazón. Es el mayor honor en la tierra saber que tu esposo está encantado de que seas su mujer. Supera todas las bendiciones de la tierra sentir su mirada sobre ti y saber que eres su mejor regalo, su posesión más preciada, su mejor amiga, su pasatiempo favorito, su amiga íntima y su deleite como amante. Es una gran alegría saber que él está realmente orgulloso de que tú seas suya. No anhelamos que recuerde los cumpleaños, que nos abra la puerta del carro u otras costumbres tontas, sino el saber que está totalmente encantado con nosotras. Queremos que él nos desee. Simplemente queremos que nos ame. La voluntad perfecta de Dios es que nuestro marido nos ame. La voluntad perfecta de Dios para nosotras es honrar, obedecer y reverenciar a nuestro esposo. La manera de Dios funciona. Si lo que estás haciendo este año no ha funcionado, ¿por qué no hacerlo a la manera de Dios?

1 Cor.11:7 “Porque el varón no debe cubrirse la cabeza, pues él es imagen y gloria de Dios; pero la mujer es gloria del varón”.

1 Cor.11:8 “Porque el varón no procede de la mujer, sino la mujer del varón”.

1 Cor.11:9 “…y tampoco el varón fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón”.