La crianza de los hijos, como el noviazgo, debe estar adecuadamente sazonada con alegría. La crianza de los hijos sin alegría no solo es insípida, sino también tediosa. La alegría es la expresión de la vida presente; aún más, es lo que serán la energía y la visión de la vida. Criar sin alegría es como la música sin ritmo o las flores sin color. Una madre sin alegría no puede criar más niños felices que un zorrillo criar zorrillitos que huelen bien.

Tú dices: “¡Pero los niños destruyen mi alegría!” Estoy seguro de que es mutuo. Sin técnicas de entrenamiento infantil agresivas y deliberadas, tus hijos serán indisciplinados y tu hogar será desordenado y a veces hasta explosivo. Serás infeliz, seca, grosera y quejumbrosa. ¿Qué dirían tus hijos si alguien les pregunta si eres una persona contenta?

En muchos hogares, los problemas no son profundos; son malos, pero no profundos. No hay hostilidad profunda o resentimiento en la familia, solo caos, como una intersección sin semáforo. La instalación de un semáforo pone fin a todas las colisiones. El problema en la intersección parece ser uno de actitud, es decir, si juzgas por los claxons, los puños y las miradas que matan; pero una vez que todos saben las reglas y el orden se establece, la tensión desaparece y todo funciona sin problemas. Del mismo modo, en el hogar donde no hay una autoridad adecuada ni consistencia en las reglas, los niños generalmente son muy indisciplinados y el hogar está muy desorganizado para permitir intercambios positivos entre los miembros de la familia. Los conflictos son frecuentes y no hay alegría.

Con solo un poco de instrucción, muchos padres han aplicado procedimientos de entrenamiento simples y han logrado un control completo de sus familias en solo unos pocos días. Al tomar autoridad, estos padres han eliminado la provocación a la ira tanto en sus hijos como en ellos mismos. Su ira era consecuencia de la frustración. Era solo una condición fuera de control que   hizo felices a todos al eliminarla. La alegría vino a la familia. Restaurando el orden elimina la ira y la hostilidad provocadas por las circunstancias, pero la crianza de los hijos no termina con el condicionamiento de los niños a la obediencia externa. Es una bendición eliminar la ira circunstancial y tener paz en el hogar, pero la ausencia de conflicto no implica  alegría necesariamente. La alegría es una virtud positiva, no solo la ausencia de conflicto.

Algunos padres no tienen alegría, independientemente de las circunstancias. Puede que no estén enojados o infelices, simplemente no tienen alegría. Míralo en escala. La ira o la amargura están en el extremo izquierdo. Una personalidad estable y tranquila está en medio y la alegría está en el extremo derecho. De acuerdo, les va mucho mejor a los niños con padres inexpresivos que no tienen alegría que con padres enojados o amargos, pero les va mucho mejor cuando ambos padres destacan por su alegría. La amargura es una planta con una enfermedad. La mediocridad sin alegría es una planta sin enfermedad que crece en un suelo entre promedio y pobre. La alegría es una planta arraigada en una tierra bien balanceada con la combinación correcta de lluvia y sol.

La Biblia nos dice que criemos a nuestros hijos en la disciplina y la amonestación del Señor. El cuerpo, la mente y la voluntad de un niño se entrenan desde afuera, pero el alma de un niño se cultiva por dentro a través del ejemplo y la comunión. No se puede cultivar sin alegría. Como dije en otro lugar, “Si la alegría del Señor es la fuerza del cristiano, ¿no es la alegría del padre la fuerza del niño?”

Los niños deben sentirse atraídos por sus padres por algo más que el linaje físico. Los padres deben ganar en la competencia de poner el ejemplo a sus hijos. Los niños buscarán ser como la persona que los atrae más. Los padres no pueden exigir respeto o admiración. Si no se da libremente, no existe. La alegría atrae a todos. Los niños no son moldeados por las manos de la psicología, sino por el aliento de la inspiración. Los niños se arraigan en la actitud de los padres más que en la técnica apropiada. El ejemplo arrastra más que mil palabras. Como la sal que ha perdido su sabor no sirve para nada más que ser echada y pisoteada, así la crianza de los hijos que ha perdido su alegría resulta en una familia pisoteada. Como la crianza sin entrenamiento es un caos, el entrenamiento sin alegría es tiranía.
Donde no hay alegría, ¿qué queda de valor? El soldado puede soportar el fango, la sangre y el dolor de la guerra fantaseando con alegrías pasadas o futuras, pero un niño sin alegría es un alma perdida. Se puede soportar una ocupación sin alegría sabiendo que hay un santuario de alegría esperando después de las largas horas, pero cuando el santuario no tiene alegría, ¿qué esperanza te puede sustentar? Una esposa madura puede hacer frente a un matrimonio sin alegría al consolarse con la esperanza de la vida después de la muerte, pero un niño no se puede conformar con eso. Un esposo puede lidiar con un matrimonio sin alegría perdiéndose en las recompensas de la ocupación o de un pasatiempo, pero un niño no tiene una salida que pueda compensar la pérdida de relaciones. Las relaciones son una parte del mundo adulto, pero las relaciones son todo el mundo para un niño. Un adulto sin relaciones puede ser un profesional exitoso, un lector, un aficionado, un solitario, etc., pero un niño sin relaciones está emocionalmente enfermo. Donde no hay alegría ni siquiera hay amistad.
El otro extremo de la alegría está la amargura. Si Cristo fuera gozo, el anticristo sería amargura. No importa el talento o la técnica, como una pintura hecha con amargura deja sus marcas en el lienzo, así la crianza de los niños hecha con amargura dejará sus pinceladas en el lienzo de su alma. La amargura es como un virus; se multiplica hasta infectar todo el tejido sano. Es podredumbre a los huesos. No importa por qué el padre no está contento. El padre no necesita estar descontento con el niño, pero aun así, cualquier infelicidad se convierte en el pan del niño.
La creatividad positiva se concibe en el vientre de la alegría. Dios creó a los humanos para ser felices. La felicidad y la alegría son un bálsamo sanador. La alegría aleja con una sonrisa todas las arrugas de las actitudes de los niños. Los niños que se levantan un poco gruñones y se encuentran con una madre sonriente, pronto sonreirán con ella. Por otro lado, los niños que se levantan de mal humor y se encuentran con un padre gruñón caerán en espiral hacia el pozo de la miseria. “Estoy cansada de que estén de mal humor; les presionaré hasta que se enderecen”. La presión nunca hizo que un arbolito creciera derecho.
Una niña que se levanta con ganas de pelear debe encontrarse con una madre sonriente impávida en sus expresiones de deleite. Si a la niña no se le gana pronto con alegría, nunca se le debe permitir alterar el estado de ánimo de la familia. Ella deberá ser la que no encaje, la que se aísle de la diversión debido a su actitud. Si un niño gruñón logra cambiar la atmósfera y reflejar su mal humor, en su opinión, su mal humor es justificado.
No puedes sacar la mala actitud del niño con amenazas, insultos o intimidación. Si te enojas, el niño no puede evitar ver tu disciplina como una confrontación personal y le será perfectamente natural responder con ira.
Ahora bien, hay un mecanismo de escape religioso que puedes emplear a estas alturas para salir del apuro e ignorar lo que he dicho. Primero, pon tu expresión más devota y sincera; respira profundo y suspira; deja caer tus hombros un poco; ahora baja los ojos y di: “Sé que no soy feliz, pero tengo el gozo [alegría] de Jehová en mi corazón”. Ahora es el momento de decir la cantinela que aprendiste en un sermón: “La felicidad se basa en los acontecimientos de la vida que no podemos controlar, pero la alegría se basa en nuestra relación con Dios”. Ahora que has separado la felicidad de la alegría, puedes admitir que no eres feliz (“después de todo, ser feliz es algo carnal”) y profesar tener una alegría invisible oculta en algún lugar. Estoy seguro de que los niños aprecian la profunda alegría que tienes, pero lo que necesitan son padres felices y alegres. La alegría invisible está bien en una conferencia sobre la vida más profunda para damas, pero no sirve para nada cuando se trata de criar hijos.

Finalmente, pregúntate: ¿Es mi falta de alegría resultado solamente de las circunstancias? ¿Estarías alegre si tomaras las medidas adecuadas y entrenaras a tus hijos para portarse decentemente y ser ordenados? ¿O es que tu falta de alegría es el resultado de algo dentro de ti; o tal vez algo que no está en ti? Si es circunstancial, entonces deberías poder revertir la tendencia con tan solo unos días de entrenamiento. Muchos testifican que su primer día de entrenamiento transforma a todos, en cuyo caso el problema era superficial, solo de procedimiento; su técnica no funcionaba y el entrenamiento adecuado restauró la alegría inmediatamente. Ellos eran infelices debido a circunstancias externas. Pero si estar descontenta viene  de dentro, aplicar técnicas de capacitación ayudará un poco, pero no llevará a los niños a donde deberían estar y no te brindará una alegría duradera. Si tu infelicidad está en tu alma, entonces debes acudir a un doctor de almas. Jesucristo es el único doctor de almas autorizado. Todos los demás son falsos. El apóstol Juan dijo: “Estas cosas os escribimos para que vuestro gozo [alegría] sea cumplido (1 Juan 1:4)”.
John continúa hablando de las cosas que promueven alegría plena.”La sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado; él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre y con su hijo Jesucristo; un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros. Os escribo a vosotros, hijitos, porque vuestros pecados os han sido perdonados por su nombre. Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser, pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes él, porque le veremos tal como él es”. (Escrituras tomadas de 1 Juan y el libro de Juan). Aquí hay uno que me gusta: “Goza de la vida con la mujer que amas, todos los días de la vida… porque esa es tu parte en esta vida”. (Eclesiastés 9:9) Eso me hace sonreír. ¿Qué te parece este mandamiento? “No os entristezcáis, porque el gozo [alegría] de Jehová es vuestra fuerza”. (Nehemías 8:10) ¿Decidirías hacer lo que hizo David? “Entonces mi alma se alegrará en Jehová”. (Salmo 35:9) Tal vez necesites confesar tu pecado a Dios y orar con David: “Vuélveme el gozo [alegría] de tu salvación”. (Salmo 51:12)
Dios resume la experiencia cristiana: “Porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo [alegría] en el Espíritu Santo”. (Romanos 14:17) La religión sin gozo es impía.
Finalmente, aquí está en el que basamos nuestra revista: “No tengo yo mayor gozo [alegría] que este, el oír que mis hijos andan en la verdad”. (3 Juan 4) Esta es la mayor alegría terrenal.