En la edición impresa de marzo-abril de la revista NGJ leíste el artículo “Abre puertas en lugar de cerrarlas”.

Este artículo es un seguimiento también tomado del libro en proceso, Entrenamiento tradicional para niños.

No debes ser un papá que dice No; debes ser un papá que dice Hazlo. No solo alejes a tus hijos de las malas influencias; abre la puerta a un mundo que sea más emocionante y prometedor que cualquier cosa que el mundo tenga que ofrecer.

Recientemente un padre manejó su camioneta donde yo estaba nivelando la entrada para el auto y me preguntó si tenía unos minutos para hablar. Detuve el tractor al costado del carril y él estacionó su camioneta a mi lado. Me senté en el asiento del tractor y él se recargó en la parrilla de su camioneta y comenzó a expresar sus preocupaciones. Esto es consejería pastoral en su máxima expresión.

Este padre tiene dos hijas adultas casadas y con hijos propios. Son su hermosa fruta, pero no ha terminado de cosechar. También tiene hijos aún no en la adolescencia. Comenzó diciendo: “Me fue bien al criar chicas; me fue fácil. Pero no estoy seguro de cómo comunicarme con un niño que entrará en la pubertad muy pronto”. Entendí su consternación.

Criar niñas y criar niños es tan diferente como criar conejos débiles y cachorros de lobos. Las niñas pueden convertirse en un problema si no sienten que las aman y no se sienten seguras y protegidas del mundo, pero con una rara excepción, los niños van a ser un problema en diferentes niveles sin importar qué hagas. Su hijo solo tiene unos siete años, así que ahora es buen tiempo de corregir el rumbo si es necesario. Podría ser demasiado tarde para cuando cumpla trece años y emerja su masculinidad.

La vida de  joven es un proceso constante de descubrimiento. El mundo está lleno de maravillas. Lleva a tu hijo (y a tus hijas) a la emoción de aprender y de lograr.

El padre preguntó: “¿Qué puedo hacer ahora para asegurarme que tengo su corazón?” Él entendió el problema. No hay forma de impartirle a un niño la sabiduría y las habilidades que necesitará para hacer frente al mundo cuando las luces comiencen a parpadear y la puerta del mundo se abra ante él. Necesitará una guía continua hasta que se convierta en un hombre.

Si un padre no tiene el corazón de su hijo, el niño circulará su corazón hasta que alguien o algo lo atrape en un lugar sucio. El padre se quedará afuera llorando, preguntándose dónde se equivocó, deseando haber corregido el rumbo cuando su hijo tenía siete años. En este momento crítico en la vida de este padre, yo necesitaba darle una respuesta simple que lo orientara en la dirección correcta y respondí: “Para conservar su corazón debes abrir puertas en lugar de cerrarlas.  Debes ser su fuente vital de todo lo interesante y lo emocionante. Es necesario que ellos valoren la relación contigo, que te vean como una puerta abierta a todas las cosas buenas que la vida tiene que ofrecer. Él preguntó: “¿Cómo lo protejo de la mundanidad?” Tu hijo puede interpretar tu protección como que estás cerrando puertas. Es una respuesta negativa.  No debes ser un papá que dice No; debes ser un papá que dice Hazlo.

No solo lo aísles de las malas influencias; abre la puerta a un mundo que sea más emocionante y prometedor que cualquier cosa que el mundo tenga que ofrecer. Si le das a tu hijo una vida prometedora, no debes preocuparte de que alguien que vende un producto inferior te robe su corazón. La vida de joven es un proceso constante de descubrimiento. El mundo está lleno de maravillas. Lleva a tu hijo (y a tus hijas) a la emoción de aprender y de lograr. A los niños les encanta ser hábiles en algo, en lo que sea. Se sienten bien consigo mismos cuando  tienen éxito, cuando están ganando, dominando, desarrollando habilidades y conquistando. Un niño feliz se trepará a la cima de cualquier montón de tierra y se sentirá muy bien por haberlo hecho. Un grupo de muchachos jugará el juego “rey de la montaña” para ver quién se puede mantener en la cima y empujar y eliminar a todos los demás. Si eres el tipo de padre que siempre dice: “No ensucies tu ropa… juega bien… bájate de allí pues podrías lastimarte…” serás un padre que cierra puertas y no disfrutarán de tu presencia. Pero si ríes de sus travesuras y presumes en la forma en que tu hombrecito se cayó de la parte más alta del montón de tierra con rasguños y moretones mínimos, alentándolo a intentarlo de nuevo, él siempre querrá su admirador número uno cerca de él.

Debes ser su fuente vital de todo lo interesante y lo emocionante. Es necesario que ellos valoren la relación contigo, que te vean como una puerta abierta a todas las cosas buenas que la vida tiene que ofrecer.

Si toman lecciones de piano o de violín, esperarán que invites a personas a escucharlos  tocar. Quieren los aplausos. Si no hay aplausos en tu hogar, corres peligro de perder el corazón de tus hijos. Cuando mis dos hijas más jóvenes Shalom y Shoshanna tenían unos nueve y once años, decidieron investigar una idea que habíamos tenido durante varios años. Vivimos en el centro de Tennessee en una zona de crestas de piedra caliza. Nuestra pradera de 12 acres está bordeada por una cresta de aproximadamente 100 pies de altura. Durante los inviernos fríos observamos que el área alrededor de un agujero de topos estaba cubierta de cristales de hielo. A menudo yo había comentado que eso indicaba un agujero profundo, tal vez una cueva. En un lindo día de verano las chicas decidieron tomar una pala y un pico y se dispusieron a descubrir su propia cueva nunca antes vista por el ojo humano. Después de aproximadamente cuatro horas de excavar directamente hacia abajo encontraron roca caliza sólida, pero el agujero del topo continuó a través de una gran grieta. Fui a checar su progreso y me sorprendió que  hubieran movido unos dos metros de tierra. Habían hecho un agujero de casi un metro de largo por un metro de ancho y 2 metros de hondo, o sea, lo suficientemente grande como para enterrar tres vacas. Estaban a punto de rendirse, así que mostré entusiasmo por su progreso y me quedé para ayudarlas a sacar tierra del hoyo con un balde. Al día siguiente fui a checar su progreso varias veces y las encontré siguiendo el túnel debajo de la gran roca. Estaba tan profundo que se hizo difícil remover la tierra, por lo que se dieron por vencidas. Como una semana después yo tenía una retroexcavadora en la propiedad para otro proyecto y le ordené al operador que cavara la tierra que bloqueaba su progreso. Despejó el camino unos diez metros de hondo y movió  algunas rocas grandes del tamaño de autos pequeños que se habían deslizado de la cresta durante el diluvio en tiempo de Noé. Ahora las chicas tenían acceso horizontal directo al agujero de topo debajo de la roca y continuaron cavando. Pero a medida que cavaban más allá de la roca, también tenían que ir más profundo. Después de aproximadamente una semana de excavación habían conseguido avanzar como cuatro y medio metros con pala y pico cuando descubrieron una estalactita colgando de la roca de arriba. Estaban encantadas y yo también. Ahora estaban cavando directamente en un corredor estrecho y muy gastado por agua corriente. Tenían problemas por el espacio tan limitado, así que hice algunas herramientas de mango corto y una bandeja que se deslizaba para que pusieran la tierra que cavaban. Se turnaban a entrar en el agujero estrecho y llenaban la bandeja con tierra. Yo la jalaba para vaciarla y ellas la tiraban con una segunda cuerda atada a ella. Ahora estaban a unos 6 metros de profundidad en la roca y descubrieron una estalactita y estalagmita que bloqueaba su camino, prueba de una cueva de algún tipo. Estábamos exageradamente emocionados, pero conspiramos para mantenerlo en secreto porque los muchachos se habían estado burlando de ellas y de mí por ayudarlas. Decían cosas como: “La única cueva que hay es la que las chicas están cavando”. Era difícil no decirles, pero el misterio lo hacía aún más aventurado. Odiamos hacerlo, pero rompimos la estalactita para poder continuar. Finalmente removieron suficiente tierra para permitir que ambas entraran al túnel al mismo tiempo. Para entonces yo pasaba varias horas al día ayudándolas porque estaba seguro de que había una cueva escondida detrás de toda esa tierra.

Conviértete en el compañero de descubrimiento de tus hijos y no acabarás preguntándote por qué se fueron.

Entonces, una tarde ambas chicas estaban en lo profundo del túnel con sus linternas, pala y pico y escuché a una de ellas exclamar con entusiasmo: “¡La tierra se está cayendo hacia el otro lado!” Grité: “¡Tengan cuidado!” Y luego sus linternas desaparecieron y sus voces excitadas se amortiguaron. Admito que estaba aterrado. Pensé que podrían haber caído en un hoyo.

Después de aproximadamente un minuto, una luz reapareció en el túnel oscuro y pude ver la cara de Shalom a un metro y medio de distancia. Estaba fuera de sí de alegría. “¡Es una gran cueva llena de estalagmitas y estalactitas y lo que parece una cascada congelada!” Cuando las dos chicas salieron corriendo de la cueva sus rostros brillaban con una alegría y euforia que nunca olvidaré. Las tranquilicé y discutimos cómo dar la noticia al mundo. Los dos muchachos y sus amigos burlones eran nuestro objetivo principal. Nuestra preocupación mayor era cómo aprovechar la noticia al máximo. Así que esperamos hasta la hora de la cena cuando todos estaban sentados alrededor de la mesa y uno de los muchachos preguntó condescendientemente: “¿cómo va la excavación de la cueva? ¿Ya llegaron a China? Una de las chicas respondió sin levantar la vista mientras seguía comiendo: “No, ahora estamos explorando más profundamente; creemos que tiene aproximadamente más de kilómetro y medio de profundidad, pero las estalactitas están bloqueando nuestro camino. Ahora estamos buscando una forma de rodearlas”. Los muchachos se rieron como si fuera una buena broma con el propósito de ocultar su fracaso, pero la otra chica ofreció comentarios adicionales y yo tranquilamente estuve de acuerdo con su evaluación. Los muchachos  cayeron en la trampa. No sabían si creer o dudar. Estaban en suspenso. Nos aprovechamos hasta no poder más haciendo que se comprometieran más y más con su incredulidad mientras continuábamos dando detalles como si fuera un descubrimiento rutinario. Al igual que Pedro y Juan cuando corrieron a la tumba para confirmar su incredulidad, los muchachos corrieron camino abajo para demostrar que las chicas estaban equivocadas y las chicas y yo corrimos justo detrás de ellos llevando las linternas.

Los muchachos gatearon a toda prisa por la entrada larga y angosta para emerger en un hermoso mundo de formaciones de color marfil que se ramificaban en seis u ocho direcciones sinuosas y zigzagueantes que subían y luego bajaban a su nivel anterior. Era un laberinto de descubrimientos encantadores. ¡Qué dulce fue! Luego las chicas estallaron en relatos emocionantes de todas sus experiencias.Era su cueva. La cuidaron asegurándose de que no rompieran ninguna de las formaciones y que nadie removiera nada.  Era la primera vez que el ojo humano contemplaba estas maravillas de la creación de Dios.

Ahora, al reflexionar sobre este evento en nuestra familia, me doy cuenta de que no estaba siguiendo ningún principio de entrenamiento infantil. Abrí la puerta, fui su compañero en el descubrimiento, el instigador de un viaje a lo maravilloso, pero era parte de mi alma queriendo deleitar a mis hijas y estimularlas a la aventura. Disfruté su placer mucho más que cualquier placer que pudiera instigar para mí mismo. Ahora bien, es poco probable que alguno de ustedes tenga la oportunidad de descubrir una cueva. Sé que fue una experiencia única. Pero entiendan que hubo miles de otras experiencias comunes que produjeron esa misma camaradería de descubrimiento, esa caminata en el país de las maravillas que resultó en un vínculo entre padres e hijos.Tomarte el tiempo para hacerles un columpio, construir una piscina, enseñarles a bucear o tirarse un clavado, reírte de sus travesuras y presumir sus logros: todas estas cosas te convierten en alguien que abre puertas en la vida del niño.

Conviértete en el compañero de descubrimiento de tus hijos y no acabarás preguntándote por qué se fueron.